Anwyra arranca el día en que todo pudo salir de otra manera y sigue escribiendo esa vida, año tras año, hasta el final. No te promete que allí seas más feliz. Puedes ganar el dinero y perder a la gente. Puedes cruzar el océano y volver sin nada. Puedes no arriesgarte y quedarte con la duda para siempre. Anwyra no juzga tu decisión: te enseña adónde llevó.
El banco manda el aviso a las siete, y lo abres antes que el correo y antes que las noticias; llevas años haciéndolo así. Hoy aparece una cifra con la que soñabas a los treinta y cinco: cuatro años de tu sueldo de entonces, en una sola línea.
Te quedas en la calle vacía mirando la pantalla, esperando a que llegue la sensación. Hace tres años que no llega. Guardas el móvil y sigues andando: siete minutos hasta la oficina, y te los sabes paso a paso.
Los físicos lo llaman ramificación: cada decisión abre un mundo en el que elegiste distinto. Tú lo llamas «y si». Anwyra abre una de esas ramas, y a partir de ahí vive sola.
Piensa en el momento en que tu vida pudo tomar otro rumbo.
Mudarte o quedarte. Aceptar la oferta o rechazarla. Llamar o callar. Perdonar o borrar a alguien.
Anwyra continúa la vida de tu versión alternativa, contando con la época, el lugar, las circunstancias y las consecuencias de aquella decisión.
Un trabajo nuevo. Otra gente. Amor. Pérdidas. Oportunidades. Errores. Casualidades. Esa vida puede no salir como a ti te habría gustado.
A veces esa vida te lleva a una bifurcación nueva.
Quedarte o irte. Arriesgar o conservar lo seguro. Fiarte de alguien o seguir de largo. Esta vez decides tú.
Nunca sabrás cómo habría sido tu vida. Anwyra te deja vivirla.
Anwyra no te cuenta la vida alternativa de golpe. La vive contigo.
Al cabo de un mes ya no sabes adónde va esta historia.
Habrá días en que esperes el siguiente capítulo.
Días en que te dé miedo abrirlo.
Y días en que quieras saberlo todo ya.
Cada decisión deja huella. Algunas duran años.
Tu otro yo no empieza el día con la pizarra en blanco.
Se acuerda de la gente que conoció.
Del amor que eligió.
De la ciudad que dejó.
Del trabajo que perdió.
De las decisiones de las que se arrepintió.
Lo que pasó entonces cambia lo que viene después: a veces diez, veinte o cuarenta años después.
A veces dos vidas que nadie llegó a vivir se encuentran.
Tu otro yo puede cruzarse con el de otra persona. Por casualidad. En otra ciudad, en otro trabajo, en otra vida.
Pueden hacerse amigos.
Pueden llegar a quererse.
Pueden verse una vez y no volver a coincidir nunca.
Puedes enviarle a un amigo un objeto que aparecerá dentro de su otra vida.
Tu talismán puede acabar en la mesa de alguien a quien acaba de conocer.
Una foto, en la cartera.
Un libro, en manos de quien todavía no sabe quién se lo dejó.
A veces se queda en recuerdo. A veces se convierte en un pequeño suceso que cambia lo que viene después.
«Hoy encontró un libro que alguien había dejado para ella en una librería pequeña…»
Se abren viviendo, no cumpliendo tareas. Nadie los ha visto todos.
La vida que viviste cabe entera en un PDF: los hechos, la gente, las decisiones y las ilustraciones. Maquetado como una edición de verdad — portada, portadilla para cada década y láminas a página completa.
Anwyra Plus quita la espera diaria, abre dos vidas más y te deja preguntarle a esta lo que no te deja dormir. La primera semana es gratis.
| Gratis | Plus | |
|---|---|---|
| Capítulo nuevo | uno al día | hasta 15 al día |
| Vidas a la vez | una | hasta tres |
| Encrucijadas | de vez en cuando | mucho más a menudo |
| Preguntarle a tu vida | — | directo al narrador |
| La vida hecha libro | — | PDF con ilustraciones |
| Retratos | biblioteca básica | básicos + premium |